Guía completa
Rellenar sin reparar no soluciona nada
Una fuga de refrigerante casi nunca se cierra sola. Rellenar el depósito cuando baja de nivel aplaza el problema unos días, pero mientras tanto el motor está más expuesto a un sobrecalentamiento en el peor momento, por ejemplo en un atasco en verano por la A-2. Por eso empezamos siempre localizando el punto exacto de la fuga con una prueba de presión, no rellenando a ciegas.
Dónde suele estar la fuga
Los puntos más habituales son los manguitos del circuito, que se agrietan con el calor y el tiempo; el radiador, por corrosión o por un golpe; la bomba de agua, que puede perder por el sello interno; y, en casos más serios, la junta de culata. Cada uno tiene un coste de reparación distinto, y confirmarlo antes de presupuestar evita sorpresas.
Por qué no se puede ignorar el testigo de temperatura
Si el nivel de refrigerante baja lo suficiente, el motor puede sobrecalentarse en minutos. Un sobrecalentamiento real puede deformar la culata o dañar la junta, una reparación que cuesta muchas veces más que resolver la fuga a tiempo. Si ves subir la aguja de temperatura o se enciende el testigo correspondiente, lo más seguro es parar en cuanto puedas hacerlo con seguridad.
El refrigerante correcto para tu motor
No todos los refrigerantes son compatibles entre sí. Cada fabricante especifica un tipo —orgánico, inorgánico o híbrido— y mezclar el incorrecto puede acabar dañando el circuito o reduciendo su capacidad de proteger el motor contra la corrosión. Usamos siempre la especificación de tu modelo concreto.
Si el depósito baja de nivel con frecuencia o ves subir la temperatura del motor, llama al 641 16 17 71 y localizamos la fuga antes de que vaya a más.